{"id":379,"date":"2017-09-08T11:53:38","date_gmt":"2017-09-08T09:53:38","guid":{"rendered":"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/?page_id=379"},"modified":"2017-09-08T12:16:29","modified_gmt":"2017-09-08T10:16:29","slug":"trastornos-de-apego","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/trastornos-de-apego\/","title":{"rendered":"El Trastorno Reactivo de Vinculaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El primero en desarrollar una teor\u00eda del apego fue John Bowlby . Seg\u00fan esta teor\u00eda, los ni\u00f1os est\u00e1n desde el principio emocionalmente apegados a sus cuidadores, primordialmente la madre, y emocionalmente angustiados cuando son separados de ellos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Bowlby, esta conducta est\u00e1 regulada por el sistema nervioso central y est\u00e1 al servicio de la supervivencia, puesto que los beb\u00e9s son seres indefensos que dependen de un adulto para sobrevivir, por lo que el sistema de apego est\u00e1 compuesto por tendencias conductuales y emocionales dise\u00f1adas para mantener a los ni\u00f1os en cercan\u00eda f\u00edsica con sus cuidadores, especialmente la madre.<\/p>\n<p>Investigaciones recientes llevadas a cabo con animales muestran que el exponerlos a situaciones de estr\u00e9s o tensi\u00f3n nerviosa (estando en el \u00fatero o despu\u00e9s del nacimiento) provoca efectos da\u00f1inos en la estructura cerebral. Por ejemplo, cuando se priva a las cr\u00edas del contacto con las madres o \u00e9stas tienen un comportamiento err\u00e1tico e insensible, posteriormente \u00e9stas muestran problemas emocionales y de socializaci\u00f3n. En cambio, aquellas cr\u00edas que reciben cuidados cari\u00f1osos y atentos de sus madres, logran una mayor capacidad para lidiar con las tensiones cotidianas.<\/p>\n<p>Por tanto, las experiencias que los ni\u00f1os\/as tienen cuando son beb\u00e9s y en la primera infancia, ense\u00f1an a sus cerebros c\u00f3mo pensar, c\u00f3mo sentir y c\u00f3mo relacionarse, de forma que podemos decir que el cerebro no s\u00f3lo nos permite ver, oler, gustar, pensar y movernos, sino tambi\u00e9n amar o no amar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, debido a que los recuerdos traum\u00e1ticos se almacenan en las \u00e1reas m\u00e1s \u201cprimitivas\u201d del cerebro, son menos accesibles a trav\u00e9s del lenguaje, la l\u00f3gica y el razonamiento. Permanecen \u201ccongelados\u201d en el tiempo, con la misma intensidad que cuando ocurrieron. Cuando surge un recuerdo traum\u00e1tico, se incrementa la actividad en el hemisferio derecho del cerebro, lo que provoca una respuesta emocional. Al mismo tiempo, decrece la actividad del hemisferio izquierdo, que es el que controla el lenguaje, con lo que disminuye la capacidad del ni\u00f1o\/a para expresar con palabras lo que siente.<\/p>\n<p>Con el desarrollo de la neurociencia y el nacimiento de una nueva disciplina, la Psicolog\u00eda Prenatal, se ha demostrado que, en realidad, el v\u00ednculo posterior al nacimiento no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de un proceso de vinculaci\u00f3n que hab\u00eda comenzado mucho antes, en el \u00fatero materno.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Thomas Verny, uno de los principales impulsores de esta nueva disciplina, el feto puede ver, o\u00edr, experimentar, degustar y, de manera primitiva, inclusive aprender, por lo que lo sentido y percibido por la criatura mientras est\u00e1 en el \u00fatero, definir\u00e1 en el futuro, en parte, su comportamiento social. El instrumento fundamental para este aprendizaje es, por supuesto, la madre.<\/p>\n<p>Pero, el v\u00ednculo intrauterino no se produce autom\u00e1ticamente. Para que funcione, es preciso que la madre lo establezca. Si la madre se cierra emocionalmente, el ni\u00f1o intrauterino no sabe qu\u00e9 hacer. El per\u00edodo \u00f3ptimo para que se establezca este v\u00ednculo son los tres \u00faltimos meses de embarazo, y especialmente los dos \u00faltimos.<\/p>\n<p>Evidentemente, las emociones negativas o los hechos que producen tensi\u00f3n en la madre no afectar\u00e1n negativamente el establecimiento del v\u00ednculo intrauterino si son ocasionales. S\u00f3lo afectar\u00e1n al feto cuando sus necesidades f\u00edsicas y emocionales sean constantemente desatendidas. Si son atendidas, el v\u00ednculo se produce de manera espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>Aunque las tensiones externas que afronta una mujer, tienen importancia para el establecimiento del v\u00ednculo entre ambos, lo m\u00e1s importante es lo que siente hacia su hijo no nacido. Sus pensamientos y sentimientos son el material a partir del cual el ni\u00f1o intrauterino se forja a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En un estudio llevado a cabo con dos mil mujeres durante el embarazo y el alumbramiento, se lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la actitud de la madre produc\u00eda el efecto m\u00e1s importante en la forma de ser del infante. Todas proced\u00edan de la misma extracci\u00f3n econ\u00f3mica, eran igualmente inteligentes y hab\u00edan disfrutado del mismo grado y calidad de asistencia prenatal. El \u00fanico y principal factor distintivo era la actitud hacia sus hijos no nacidos. Los hijos de las madres aceptadoras (las que deseaban tener descendencia) eran emocional y f\u00edsicamente mucho m\u00e1s sanos al nacer y despu\u00e9s que los hijos de madres rechazadoras, lo cual muestra que sentimientos como el amor o el rechazo afectan al ni\u00f1o intrauterino desde muy temprano.<\/p>\n<p>Las emociones de la madre desempe\u00f1an un papel importante en el modelado del \u201cyo\u201d. Las madres c\u00e1lidas y cari\u00f1osas alumbran hijos m\u00e1s seguros y llenos de confianza en s\u00ed mismos porque ese yo est\u00e1 hecho de calidez y amor. De manera semejante, si las madres desdichadas, deprimidas o ambivalentes dan a luz un porcentaje superior de ni\u00f1os dif\u00edciles, se debe a que los egos de sus v\u00e1stagos se modelaron en momentos de temor y angustia. No es sorprendente que, sin una reorientaci\u00f3n, dichos ni\u00f1os se conviertan a menudo en adultos desconfiados, ansioso, y emocionalmente fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Estudios recientes han confirmado que el comportamiento de un ni\u00f1o\/a entre los 12 y los 18 meses de edad, se puede prever con muchas antelaci\u00f3n, conociendo los modelos operatorios internos de las madres, valorados durante el embarazo. Estos trabajos permiten predecir en m\u00e1s del 65% de los casos el tipo de v\u00ednculo afectivo que tendr\u00e1 el menor a los 12 meses.<\/p>\n<p>En cuanto al nacimiento, es el primer choque f\u00edsico y emocional prolongado que experimenta el ni\u00f1o y hasta los detalles m\u00e1s insignificantes dejan huellas imborrables en su memoria, aunque no se puedan evocar conscientemente. Por ejemplo, beb\u00e9s que han tenido partos dif\u00edciles, con sufrimiento fetal y p\u00e9rdida de ox\u00edgeno en alg\u00fan momento, de ni\u00f1o y adultos suelen tener problemas de claustrofobia.<\/p>\n<p>De la misma forma los estudios realizados han demostrado que los recuerdos del reci\u00e9n nacido sobre la primera adhesi\u00f3n con su madre sigue afectando a\u00f1os despu\u00e9s su sentido de la seguridad emocional, de manera que los ni\u00f1os que aprenden m\u00e1s deprisa y parecen m\u00e1s felices se hab\u00edan vinculado con sus madres despu\u00e9s del nacimiento<\/p>\n<p>Se puede observar, pues, como, aunque puedan diferir en el tiempo y las circunstancias, las consecuencias del v\u00ednculo intra y extrauterino son casi siempre las mismas.<\/p>\n<p>Mary Ainsworth dise\u00f1\u00f3 y aplic\u00f3 un programa, conocido como la Situaci\u00f3n Extra\u00f1a, para evaluar la calidad del v\u00ednculo entre madre e hijo\/a, bas\u00e1ndose en que las figuras de apego act\u00faan como sustento de la conducta exploratoria y por tanto las separaciones son seguidas de efectos psicol\u00f3gicos y fisiol\u00f3gicos en el ni\u00f1o\/a, que van a repercutir en la forma de elaborar los procesos cognitivos y en la forma de organizar sus relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os\/as con estilos de apego seguro han tenido figuras parentales sensibles a sus necesidades, lo cual les permite explorar el mundo con seguridad y confianza. Han experimentado que confiar es seguro y que pueden experimentar ayuda en la adversidad. Poseen estructuras cognitivas flexibles, por lo que se pueden ajustar de manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a evitar creencias irracionales.<\/p>\n<p>Tienen expectativas positivas acerca de las relaciones con los otros, por lo que tienden a confiar y a intimar con los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n gozan de una autoestima alta.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os\/as con estilo de apego ansioso-ambivalente, debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, no tienen la seguridad de encontrar en ellos la ayuda necesaria si se encuentran en una situaci\u00f3n amenazante, por lo que son propensos a la separaci\u00f3n ansiosa. En sus conductas est\u00e1 siempre presente la inseguridad, por lo que tienden a bloquearse cuando desean acceder a la informaci\u00f3n. Recuerdan m\u00e1s f\u00e1cilmente experiencias negativas, por lo que las relaciones interpersonales est\u00e1n mediatizadas por el temor a una nueva p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>Tienen baja tolerancia al dolor emocional y responden con miedo y ansiedad ante cualquier ruptura en el ambiente. Presentan mayor propensi\u00f3n a la ira que los ni\u00f1os\/as con apego seguro.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os\/as con estilo de apego evasivo tienen poca confianza en que ser\u00e1n ayudados por sus figuras parentales, por lo que no buscan el amor ni el apoyo de otras personas. Tienen estructuras cognitivas r\u00edgidas y tienden a activar con m\u00e1s facilidad los recuerdos de no ayuda, lo que les lleva a mantenerse distantes e indiferentes.<\/p>\n<p>Niegan activamente sentir dolor y experimentan enojo con frecuencia, pero procuran evitarlo y lo niegan. Al igual que en el estilo de apego anterior, el enfado les lleva a plantearse metas destructivas y conductas desadaptativas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Factores que dificultan la Vinculaci\u00f3n<\/h4>\n<p>En el caso de ni\u00f1os\/as adoptados, que pudieron disfrutar o no de una vinculaci\u00f3n intrauterina, pero en los cuales la vinculaci\u00f3n postnatal fue imposible, debido a la separaci\u00f3n de la madre biol\u00f3gica, la experiencia resultante de abandono y p\u00e9rdida queda impresa de manera indeleble en el inconsciente, causando lo que Nancy Newton Verrier ha llamado \u201cla herida primal\u201d.<\/p>\n<p>Esta herida puede ser m\u00e1s evidente en ni\u00f1os que han sufrido una larga institucionalizaci\u00f3n o han tenido muchos cuidadores, pero tambi\u00e9n puede estar presente en aquellos que fueron adoptados como reci\u00e9n nacidos. Es m\u00e1s, la sufren incluso los beb\u00e9s que pasaron los primeros momentos despu\u00e9s del parto en una incubadora, aunque volvieran a los pocos d\u00edas o semanas con sus madres.<\/p>\n<p>Lo que provoca esta herida es la experiencia de sentirse abandonado por alguien con quien se ha compartido una experiencia de 40 semanas y con la que se ten\u00eda una vinculaci\u00f3n no s\u00f3lo biol\u00f3gica y gen\u00e9tica, sino tambi\u00e9n en algunos casos, psicol\u00f3gica y emocional. Una vez que los cuerpos se han separado despu\u00e9s del parto, el beb\u00e9 tiene la necesidad de sentir de nuevo la cercan\u00eda f\u00edsica de la madre despu\u00e9s del estr\u00e9s y el miedo sentidos durante el parto, sobre todo si fueron separados bruscamente. Pero si la primera sensaci\u00f3n que experimenta el beb\u00e9 al nacer se llama soledad y abandono, esta sensaci\u00f3n entra en su alma y provocar\u00e1 una profunda desconfianza que le acompa\u00f1ar\u00e1 el resto de su vida, si no se interviene de alguna manera. .<\/p>\n<p>En su libro \u201cThe Primal Wound\u201d, Nancy Newton Verrier relata como, en el caso de su hija, cada a\u00f1o, los tres d\u00edas entre la fecha de su cumplea\u00f1os y el d\u00eda que la llevaron a casa, son para ella los tres d\u00edas m\u00e1s dif\u00edciles de su vida. En esos d\u00edas se siente desvalida, sin esperanza, vac\u00eda y sola. Pareciera como si el recuerdo de esos tres d\u00edas estuviera grabado en su psique de manera indeleble.<\/p>\n<p>En otros casos, a \u00e9sta primera experiencia traum\u00e1tica, se une la institucionalizaci\u00f3n, con cambios constantes de cuidadores, con lo cual es dif\u00edcil que se pueda establecer ning\u00fan tipo de vinculaci\u00f3n, posibles malos tratos, negligencia, o situaciones de mucha privaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Indudablemente, estos son factores que dificultan la vinculaci\u00f3n, pero no son los \u00fanicos. Cuando los ni\u00f1os son adoptados, las conductas de la familia adoptiva pueden tambi\u00e9n afectar negativamente la vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las parejas est\u00e9riles que no hayan resuelto adecuadamente sus sentimientos acerca de su condici\u00f3n, pueden proyectar su frustraci\u00f3n contra el hijo\/a si \u00e9ste\/a no cumple sus expectativas, llegado a tener resentimiento, hacia \u00e9l\/ella, aunque no lo expresen, dificultando as\u00ed la vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El c\u00famulo de expectativas no cumplidas hace referencia, en l\u00edneas generales, a tres tipos de expectativas: las relacionadas con la personalidad del ni\u00f1o\/a, las referentes a la ausencia de una mejor\u00eda conductual y aquellas que tienen que ver con la reciprocidad de cari\u00f1o por parte del menor.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dificultan el proceso de vinculaci\u00f3n aquellas familias adoptivas que tienden a desligarse de la propia responsabilidad por la conducta de los hijos\/as, con el fin de mantener una autoimagen positiva.<\/p>\n<p>En otros casos esto ocurre cuando la familia atribuye la conducta de los ni\u00f1os\/as a estereotipos de sus lugares de origen, o cuando critican o rechazan a sus hijos\/as porque son ni\u00f1os\/as dif\u00edciles.<\/p>\n<p>El no contar, en la mayor\u00eda de los casos, con modelos de parentalidad adoptiva, tambi\u00e9n puede dificultar el proceso de vinculaci\u00f3n, as\u00ed como las dificultades para solicitar y aceptar ayuda. La voluntad de la familia para revelar debilidades y descorazonamiento, es la clave para encontrar ayuda y plantearse nuevas soluciones..<\/p>\n<p>En general, podemos decir que cuando el ciclo del apego se rompe, la vinculaci\u00f3n se dificulta. La mayor\u00eda de los expertos consideran que el per\u00edodo m\u00e1s cr\u00edtico es el que corresponde a los primeros dieciocho a treinta y seis meses de vida. Durante este per\u00edodo el ni\u00f1o\/a aprende que si tiene una necesidad, alguien suplir\u00e1 esa necesidad y esa gratificaci\u00f3n le llevar\u00e1 al desarrollo de su confianza en los otros.<\/p>\n<p>As\u00ed, si un beb\u00e9 tiene hambre, est\u00e1 mojado o quiere que lo coja expresa esta necesidad a trav\u00e9s del llanto para requerir la atenci\u00f3n de un cuidador, pero si no ve cubiertas sus necesidades de forma consistente, se siente desamparado y enfadado y no desarrolla confianza. As\u00ed se rompe el ciclo y se dificulta el proceso de vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como la conducta de apego es un proceso basado en la interacci\u00f3n, este proceso se puede transferir a otro cuidador, si se hace adecuadamente, a trav\u00e9s de la adopci\u00f3n<\/p>\n<p>Seg\u00fan los expertos, la mayor\u00eda de los ni\u00f1os\/as adoptados logra una buena adaptaci\u00f3n, gracias, por una parte, a la capacidad de resiliencia del ser humano, capaz de sobreponerse a experiencias muy traum\u00e1ticas, y, por otra parte, al papel reparador ejercido por las familias adoptivas. As\u00ed, distintos estudios han comparado la calidad del apego en familias con ni\u00f1os\/as adoptados y en familias biol\u00f3gicas, sin encontrar diferencias significativas.<br \/>\nSin embargo, hay que reconocer la existencia de una minor\u00eda que presenta dificultades para establecer esta estrecha relaci\u00f3n de confianza y cari\u00f1o con la familia adoptiva. El t\u00e9rmino con el que se conoce esta dificultad es Trastorno Reactivo de Vinculaci\u00f3n. Como su nombre indica, la dificultad para vincularse se debe a una reacci\u00f3n como consecuencia de algo que el ni\u00f1o\/a experiment\u00f3 en el pasado. La magnitud de la dificultad depender\u00e1 de la gravedad del trauma que sufri\u00f3.<br \/>\nEn t\u00e9rminos generales, se puede decir que los ni\u00f1os\/as que fueron abandonados tempranamente pero a su vez fueron adoptados tempranamente no presentan problemas en el apego respecto de ni\u00f1os criados con su familia biol\u00f3gica.<br \/>\nEn cambio, ni\u00f1os\/as que fueron abandonados tempranamente y adoptados tard\u00edamente son los que tienen mayores dificultades en el apego y los que mayores consecuencias para el desarrollo a posteriori presentan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Causas<\/h4>\n<p>Todo ni\u00f1o o ni\u00f1a adoptado ha sufrido, al menos, el trauma de la separaci\u00f3n de la madre biol\u00f3gica, pero mientras la mayor\u00eda no tiene problemas para vincularse con su familia adoptiva, otros s\u00ed los tienen. Es evidente que si al primer abandono le sumamos negligencia emocional, desatenci\u00f3n, abusos, malos tratos o el paso por distintas instituciones y cuidadores, los efectos negativos se agravar\u00e1n.<br \/>\nSeg\u00fan los expertos, si en los primeros meses de vida del menor no se estableci\u00f3 una relaci\u00f3n estable con un cuidador\/a maternal, aunque posteriormente reciban el amor, la atenci\u00f3n y los cuidados de la familia adoptiva, en algunos casos, estos ni\u00f1os o ni\u00f1as son incapaces de aceptarlo. A consecuencia del da\u00f1o sufrido en el pasado, no son capaces de aceptar el cari\u00f1o de su nueva familia.<\/p>\n<p>En el desarrollo del cerebro, hay unos per\u00edodos \u00f3ptimos de aprendizaje, conocidos como \u201cventanas de oportunidad\u201d, en los cuales las experiencias de vinculaci\u00f3n tienen que estar presentes para que los sistemas responsables del apego, se desarrollen normalmente. Estas ventanas de oportunidad se abren a la largo del primer a\u00f1o de vida y est\u00e1n asociados a la capacidad del beb\u00e9 y su cuidador, de manera \u00f3ptima la madre, de desarrollar una relaci\u00f3n interactiva positiva.<br \/>\nEsta primera relaci\u00f3n determina \u201cel molde\u201d biol\u00f3gico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, o en su defecto, a un cuidador\/a, construido de experiencias de v\u00ednculo repetitivas durante la primera infancia, provee una base s\u00f3lida para futuras relaciones saludables. Por el contrario, problemas de vinculaci\u00f3n y apego en esos momentos puede resultar en una base biol\u00f3gica y emocional fr\u00e1gil para futuras relaciones.<br \/>\nA pesar del potencial con que todo ser humano nace para vincularse, es la naturaleza, cantidad, patr\u00f3n e intensidad de las experiencias en la vida temprana lo que permite la expresi\u00f3n de ese potencial gen\u00e9tico. Sin unos cuidados predecibles, amorosos y sensorialmente ricos, el potencial del ni\u00f1o\/a para poder vincularse y crear un apego normal, no podr\u00e1 materializarse. Los sistemas del cerebro responsables de las relaciones emocionales no se desarrollar\u00e1n en forma \u00f3ptima sin las experiencias oportunas en los momentos adecuados de la vida.<br \/>\nEsto no quiere decir que pasados esos per\u00edodos \u00f3ptimos de aprendizaje sea imposible el establecimiento de una vinculaci\u00f3n saludable, y que los ni\u00f1os\/as que hayan sufrido un abandono o negligencia emocional importante en esta etapa de su vida no tengan esperanzas de poder desarrollar relaciones normales. Lo que s\u00ed ocurre es que no surgen de manera espont\u00e1nea, sino que se requiere alg\u00fan tipo de intervenci\u00f3n, mediante terapias y t\u00e9cnicas que les ayuden a establecer patrones de relaci\u00f3n que, en su momento, no se establecieron.<br \/>\nFuera del per\u00edodo \u00f3ptimo de aprendizaje, tanto para la vinculaci\u00f3n intrauterina, como para la vinculaci\u00f3n postnatal, el proceso puede ser en ocasiones, largo, dif\u00edcil y frustrante dependiendo de la gravedad del abandono o negligencia emocional que sufrieron, pero no es necesariamente imposible.<br \/>\nEn realidad, al igual que se hacen controles m\u00e9dicos, ser\u00eda positivo que tambi\u00e9n se hicieran controles rutinarios sobre temas afectivo\/emocionales de los menores adoptados, porque como con cualquier problema, cuanto antes se detecte y se act\u00fae, antes se podr\u00e1 solucionar. Las revisiones podr\u00edan hacerse a los seis meses de la asignaci\u00f3n y repetirse peri\u00f3dicamente cada cuatro o seis meses hasta que se compruebe que el v\u00ednculo est\u00e1 adecuadamente establecido.<br \/>\nSi el ciclo del apego se rompi\u00f3 en su momento y no se consigue recomponer en los inicios de la nueva experiencia adoptiva, seg\u00fan va pasando el tiempo, la familia y, especialmente la madre, se va frustrando cada vez m\u00e1s, al sentirse rechazada por el hijo\/a, que se resiste a todos sus esfuerzos por darle cari\u00f1o. Con el paso del tiempo, muchas familias que empezaron llenos de amor e ilusi\u00f3n, acaban derrotados, desalentados y resentidos, con lo cual las posibilidades de superar el problema van decreciendo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es fundamental que se acuda a un profesional que sea especialista en materia de adopci\u00f3n porque en caso contrario es frecuente que ese profesional termine por concluir que el problema lo tiene la madre, porque el ni\u00f1o\/a en la consulta se muestra simp\u00e1tico y colaborador y el padre no ve tanto problema como la madre. Como consecuencia, se considera que la que realmente necesita hacer terapia es la madre, con lo cual el problema se agrava, porque la madre se siente cada vez m\u00e1s incomprendida.<br \/>\nEn realidad, es frecuente que el ni\u00f1o\/a exteriorice los problemas, especialmente, cuando esta s\u00f3lo\/a con la madre, por eso es esencial que la familia conozca los s\u00edntomas principales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-209 size-full\" src=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OB81PJ0.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OB81PJ0.jpg 768w, https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OB81PJ0-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<h4>S\u00edntomas<\/h4>\n<p>Los s\u00edntomas de este trastorno se pueden clasificar de leve a grave, estando directamente relacionado con la gravedad del trauma que lo origin\u00f3. En cualquier caso, necesitar\u00e1 tratamiento terap\u00e9utico para su superaci\u00f3n.<br \/>\nLos s\u00edntomas pueden agruparse de la siguiente manera:<\/p>\n<ul>\n<li>Dificultad en aceptar o buscar afecto y contacto f\u00edsico.<\/li>\n<li>No tienen sentimientos amorosos, se resisten a que les cojan en brazos y cuando lo hacen se giran hacia afuera, no toleran que les toquen ni siquiera ligeramente o les hagan cosquillas, y menos que los abracen, etc. Evitan el contacto visual, prefieren al padre antes que a la madre y son indiscriminadamente cari\u00f1osos con los extra\u00f1os.<\/li>\n<li>El malestar hacia el contacto f\u00edsico podr\u00eda ser tambi\u00e9n un s\u00edntoma de Disfunci\u00f3n de la Integraci\u00f3n Sensorial, que es frecuente en menores que han estado institucionalizados.<\/li>\n<li>Necesitan tener el control.<\/li>\n<li>Esta necesidad viene del miedo a volver a sufrir por ser tan indefensos como cuando eran beb\u00e9s. Son de car\u00e1cter muy fuerte, mandones, disconformes, desobedientes e incluso, desafiantes con las normas. Les cuesta empatizar con los dem\u00e1s.<\/li>\n<li>Tienen problemas con la rabia.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-211\" src=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OBCADV0-300x180.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OBCADV0-300x180.jpg 300w, https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OBCADV0.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/li>\n<li>La pueden expresar abiertamente, a trav\u00e9s de rabietas, porque tienen poca tolerancia a la frustraci\u00f3n, o pueden dedicarse a enfadar, frustrar y enfadar a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de conductas pasivo-agresivas.<\/li>\n<li>Tienen la conciencia poco desarrollada.<\/li>\n<li>No tienen remordimientos, ni muestran arrepentimiento o culpa. En los casos m\u00e1s graves, pueden estar totalmente ausentes, de forma que mienten, roban son crueles con los animales, sienten atracci\u00f3n por el fuego, etc., sin tener conciencia de las consecuencias de sus actos ni mostrar arrepentimiento ante ellos.<\/li>\n<li>Existe un problema de confianza mutua.<\/li>\n<li>No conf\u00edan en sus padres\/madres y \u00e9stos no pueden confiar en ellos, puesto que el enga\u00f1o forma parte de su manera de vivir. La gravedad de estos problemas de confianza est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la severidad del trastorno. En algunos casos, cuando son mayores, tienen que estar todas las cosas de valor bajo llave, ante el temor de que lo vendan para conseguir dinero.<\/li>\n<li>El cat\u00e1logo completo de s\u00edntomas es muy variado, incluyendo desde problemas con el sue\u00f1o, hasta falta de pensamiento causa-efecto, problemas de aprendizaje, tensi\u00f3n corporal cr\u00f3nica, alta tolerancia al dolor, etc.<\/li>\n<li>En general, puede decirse que hay dos tipos de ni\u00f1os\/as con problemas de apego. Por una parte, est\u00e1n aquellos que son irascibles, que lloran constantemente, inquietos, etc., y por otra parte, est\u00e1n aquellos que son tranquilos, excesivamente independientes, que no protestan por nada y no necesitan a nadie para jugar, etc.<\/li>\n<li>En este segundo caso, al ser un ni\u00f1o\/a demasiado f\u00e1cil corre el riesgo de ser menos evidente el problema, lo cual dificultar\u00e1 la resoluci\u00f3n del mismo. En el primer caso, un ni\u00f1o\/a problem\u00e1tica, que obligue a la familia a una mayor vigilancia, puede reparar el trastorno y mejorar el tejido del v\u00ednculo con mayor facilidad. En cualquiera de los dos casos, el diagn\u00f3stico precoz y un tratamiento adecuado son fundamentales.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-212 size-full\" src=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OD2SMG0.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OD2SMG0.jpg 768w, https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/OD2SMG0-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/h4>\n<h4>Tratamiento<\/h4>\n<p>Los tratamientos individuales o de grupo con el ni\u00f1o\/a no suelen ser muy efectivos porque suelen mentir, negar y minimizar sus problemas. Sin la versi\u00f3n de la familia, los ni\u00f1os pueden llegar a embaucar o manipular al terapeuta porque suelen mostrarse muy amables y colaboradores con ellos, para no enfrentar la situaci\u00f3n.<br \/>\nLa terapia familiar es m\u00e1s eficaz porque ayuda a los padres\/madres a entender por qu\u00e9 sus hijos\/as act\u00faan as\u00ed, les ayuda a protegerse, evitando ser victimizados, y pueden aprender a desarrollar sentimientos de empat\u00eda hacia ellos.<br \/>\nEn realidad, las familias que tienen hijos\/as con Trastorno Reactivo de Vinculaci\u00f3n necesitan informaci\u00f3n y entrenamiento para saber c\u00f3mo ser padres terap\u00e9uticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Enfoque Cognitivo de los Problemas de Conducta<\/strong><\/p>\n<p>Una herramienta que proporciona informaci\u00f3n y entrenamiento para convertirse en una familia terap\u00e9utica, es el abordaje de las conductas desadaptativas desde un enfoque cognitivo. Este enfoque tambi\u00e9n proporciona a los ni\u00f1os\/as que sufren Trastorno Reactivo de Vinculaci\u00f3n y a sus familias, recursos necesarios para superar los problemas de relaci\u00f3n que presentan.<\/p>\n<p>Como hemos visto, si en los primeros meses de vida del menor no se estableci\u00f3 una relaci\u00f3n estable con un cuidador\/a maternal, su personalidad se ver\u00e1 dificultad en su formaci\u00f3n, no s\u00f3lo en lo afectivo, sino tambi\u00e9n en lo cognitivo, en lo motor y en lo social, lo cual le provocar\u00e1 problemas conductuales.<br \/>\nEstos ni\u00f1os han sido tradicionalmente poco entendidos. Con mucha frecuencia han sido tachados de tozudos y caprichosos, productos de familias con pautas educativas inconsistentes.<\/p>\n<p>El enfoque tradicional del tratamiento de los llamados ni\u00f1os dif\u00edciles parte del supuesto de que los ni\u00f1os se portan bien si quieren, porque con su mala conducta lo que pretenden es llamar la atenci\u00f3n o coaccionar a los adultos para que cedan a sus deseos. El objetivo, por tanto, es inducir a los ni\u00f1os a que obedezcan las instrucciones de los adultos, para lo cual se recomienda usar un programa de recompensas y castigos con el fin de incentivarlos para mejorar su conducta. Se trata de un enfoque reactivo para manejar las conductas problem\u00e1ticas despu\u00e9s de que hayan ocurrido.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se parte de la base de que estos ni\u00f1os se portan bien si pueden, porque sus problemas de conducta derivan del desarrollo deficitario de ciertas habilidades, como la flexibilidad, la adaptabilidad, la tolerancia a la frustraci\u00f3n, etc., entonces el objetivo para mejorar sus problemas de conducta pasa por el aprendizaje de las habilidades cognitivas y emocionales de las que carecen.<br \/>\nSeg\u00fan este planteamiento, propuesto por R.W. Greene, Profesor Asociado de Psicolog\u00eda en el Departamento de Psiquiatr\u00eda de la Escuela M\u00e9dica de Harvard, los adultos son parte de la soluci\u00f3n del problema de estos ni\u00f1os, estableciendo, en primer lugar relaciones positivas con ellos, a trav\u00e9s de la empat\u00eda, y, despu\u00e9s, entren\u00e1ndolos en las habilidades necesarias para establecer relaciones adecuadas y que, en su momento, no se estimularon adecuadamente en las zonas cerebrales correspondientes.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando surge una conducta disruptiva o desadaptativa, empieza el abordaje terap\u00e9utico, entendi\u00e9ndose que esta conducta surge cuando las demandas cognitivas superan las posibilidades del ni\u00f1o\/a para responder de forma adaptativa, de forma que esa conducta no se entiende como intencional ni como manipuladora del adulto para que ceda a los deseos del menor.<\/p>\n<p>Hay cinco \u00e1reas de habilidades cognitivas, cuya ausencia frecuentemente desemboca en conductas conflictivas:<\/p>\n<ol>\n<li style=\"list-style-type: none;\">\n<ol>\n<li>Habilidades de las Funciones Ejecutivas.<br \/>\nSon las habilidades que nos permiten tener un pensamiento claro, organizado y reflexivo en medio de la frustraci\u00f3n. Cuando faltan estas habilidades los ni\u00f1os tienen problemas para cambiar de actividad, para ver y anticipar las consecuencias de sus acciones, etc.<\/li>\n<li>Habilidades del Lenguaje<br \/>\nLa habilidad para solventar problemas es b\u00e1sicamente una habilidad ling\u00fc\u00edstica, ya que estas habilidades nos permiten delimitar el problema, comunicarlo y resolverlo.<br \/>\nLos ni\u00f1os\/as con d\u00e9ficit en estas habilidades tienen un vocabulario m\u00ednimo para nombrar las emociones, articular sus necesidades y buscar soluciones.<\/li>\n<li>Habilidades para Regular las Emociones.<br \/>\nSe trata de las habilidades cognitivas que usamos para controlar las emociones. Lo que caracteriza a los ni\u00f1os\/as que tienen dificultades en esta \u00e1rea son la irritabilidad, el cansancio, la agitaci\u00f3n y la ansiedad. Estos estados cr\u00f3nicos dificultan el manejo de la frustraci\u00f3n.<\/li>\n<li>Habilidades de Flexibilidad Cognitiva.<br \/>\nLos ni\u00f1os\/as que tienen dificultad en esta \u00e1rea son literales y concretos en su pensamiento. Se encuentran totalmente perdidos cuando las cosas no salen como esperaban, por eso tienen grandes dificultades en el aspecto social, ya que, en esta \u00e1rea, se requiere mucha habilidad para manejarse con los matices.<\/li>\n<li>Habilidades Sociales<br \/>\nLos ni\u00f1os\/as que tienen d\u00e9ficit en esta \u00e1rea tienen una percepci\u00f3n pobre de las consecuencias que tienen sus acciones en los dem\u00e1s. Por otra parte, tienen pocas habilidades para empezar una conversaci\u00f3n o entrar en un grupo.<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-232 size-full\" src=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/preview.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/preview.jpg 768w, https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/preview-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>Por tanto, desde este enfoque, el problema conductual debe contemplarse como un trastorno del aprendizaje centrado en una disfunci\u00f3n cognitiva. Est\u00e1, pues, muy vinculado al lenguaje interno, control de las emociones, motivaci\u00f3n y, en definitiva al aprendizaje del comportamiento. Por tanto, este enfoque se centra m\u00e1s en la cognici\u00f3n que en la conducta, y en consecuencia, el abordaje de la conducta disruptiva parte de la premisa de que el ni\u00f1o\/a puede alcanzar una conducta adaptativa si dispone de las habilidades necesarias.<\/p>\n<p>Este abordaje de las conductas disruptivas tambi\u00e9n enfatiza que la regulaci\u00f3n de las emociones, la tolerancia a la frustraci\u00f3n y la habilidad para enfrentarse a los problemas, no se desarrollan por parte del ni\u00f1o\/a de manera independiente, sino que dependen, en gran parte, de la manera y de los modelos usados por los adultos para ense\u00f1ar a los ni\u00f1os\/as.<br \/>\nDesde este enfoque, el resultado de la conducta depende del grado de compatibilidad entre el adulto y el ni\u00f1o\/a. La compatibilidad entre las caracter\u00edsticas de cada uno de los componentes de la relaci\u00f3n tiene implicaciones importantes a la hora de reducir las conductas desadaptativas.<br \/>\nPor tanto, el primer objetivo es resolver aquellos puntos en los que se observan incompatibilidades entre las dos partes, para posteriormente mostrarse emp\u00e1tico, definir el problema e invitar al ni\u00f1o\/a a encontrar una soluci\u00f3n que sea satisfactoria para ambas partes. La empat\u00eda facilita que los dos conserven la calma, la definici\u00f3n del problema asegura que la preocupaci\u00f3n del ni\u00f1o\/a queda clara y la b\u00fasqueda de la soluci\u00f3n permite que el proceso sea lo importante y no quien \u201cgana\u201d.<\/p>\n<p>El objetivo fundamental de este enfoque es colaborar de forma efectiva con el ni\u00f1o\/a para resolver aquellos problemas o situaciones que desembocan en conductas disruptivas por falta de las habilidades cognitivas adecuadas. Con este enfoque se potencia la resoluci\u00f3n de los conflictos a trav\u00e9s de la empat\u00eda, el lenguaje y la negociaci\u00f3n, de forma que se favorecen los mecanismos de vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>La Resiliencia y los Efectos Reparatorios de la Adopci\u00f3n<\/h4>\n<p>El t\u00e9rmino <strong>resiliencia<\/strong> se usa en ingenier\u00eda para hacer referencia a la capacidad de un material para adquirir su forma inicial despu\u00e9s de someterse a una presi\u00f3n que lo deforme. Al hablar de la resiliencia del ser humano, nos referimos a la capacidad de resistencia frente al sufrimiento que tiene la persona y al impulso de reparaci\u00f3n .ps\u00edquica que nace de esa resistencia.<\/p>\n<p>En la resiliencia aparecen, pues, dos elementos: por una parte, la resistencia frente a la presi\u00f3n y, por otra, la capacidad de reconstrucci\u00f3n a pesar den haber sufrido esa presi\u00f3n. Se trata de un potencial humano que es capaz de superar las dificultades para convertir el trauma en una oportunidad de crecimiento.<br \/>\nAunque la resiliencia es tan antigua como la misma humanidad, s\u00f3lo recientemente se ha convertido en fuente de investigaci\u00f3n y an\u00e1lisis. No es de extra\u00f1ar que uno de esos primeros estudiosos sea Boris Cyrulnik. Con tan s\u00f3lo 6 a\u00f1os consigui\u00f3 escapar de un campo de concentraci\u00f3n, de donde el resto de su familia, rusos jud\u00edos emigrantes, jam\u00e1s regres\u00f3, pasando su infancia en centros de acogida. Neur\u00f3logo, Psiquiatra y psicoanalista, es uno de los fundadores de la Etolog\u00eda Humana. Seg\u00fan Cyrulnik, una infancia infeliz no determina la vida, aunque estos ni\u00f1os\/as s\u00f3lo pueden tejer una resiliencia si encuentran a unos adultos motivados y formados para este trabajo.<\/p>\n<p>Por eso, la adopci\u00f3n no significa, en s\u00ed misma, el fin de los problemas para aquellos ni\u00f1os y ni\u00f1as que han vivido experiencias traum\u00e1ticas, negligencia emocional o maltratato institucional. Encontrar una familia adoptiva cuando se ha perdido la propia no es m\u00e1s que el comienzo del fin, porque esa herida ha quedado escrita en su historia personal, grabada en su memoria y requiere de un trabajo de elaboraci\u00f3n para su superaci\u00f3n, trabajo en el que la familia adoptiva tiene un papel reparador fundamental.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-233 size-full\" src=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/734.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"461\" srcset=\"https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/734.jpg 768w, https:\/\/toleranciacero.org.es\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/734-300x180.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 unos ni\u00f1os\/as son capaces de beneficiarse de su nuevo entorno familiar y otros no? Las razones son variadas. Por una parte, la resiliencia s\u00f3lo es posible cuando existe un \u201cc\u00f3mplice significativo\u201d que le permita crear lazos y v\u00ednculos consigo mismo, con los otros y con el entorno.<br \/>\nPara que esto ocurra, en casos de menores muy da\u00f1ados emocionalmente, se necesitan unos padres y unas madres \u201cterap\u00e9uticos\u201d, que tengan tolerancia a la propia ambivalencia o a la existencia de sentimientos negativos, dada la patolog\u00eda del ni\u00f1o\/a, que sepan retardar las gratificaciones de las necesidades parentales, que tengan habilidad para encontrar felicidad en peque\u00f1os incrementos de mejor\u00eda, que tengan flexibilidad de roles, de forma que no tenga que ser siempre la madre la que atienda las necesidades del hijo\/a, sino que el padre tenga habilidad para asumir el rol de cuidador, altern\u00e1ndose ambos, para evitar el agotamiento. Familias que no pierden el sentido del humor y se preocupen del autocuidado personal y de pareja, con tardes o fines de semana solos para mantener las fuerzas f\u00edsicas y la salud mental<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n depende del tipo de vinculaci\u00f3n que el ni\u00f1o\/a haya establecido previamente, tanto \u201cin \u00fatero\u201d, como despu\u00e9s del parto, con su madre biol\u00f3gica, y al que posteriormente hubiera podido establecer con alg\u00fan cuidador\/a o figura de apego. Basta encontrar una sola vez a alguien que signifique algo, para que esa llama se pueda avivar posteriormente y pueda disfrutar de los beneficios de la nueva situaci\u00f3n con su familia adoptiva.<br \/>\nPor tanto, el hecho de constatar que ciertos ni\u00f1os\/as son capaces de resistir las experiencias traum\u00e1ticas de su pasado y otros no, no puede explicarse en t\u00e9rminos de la mayor fortaleza o vulnerabilidad de unos o de otros, sino a la presencia o ausencia de unos recursos internos y externos adecuados en uno y otro caso.<br \/>\nAunque muchas personas piensen que la adopci\u00f3n tiene un efecto reparador autom\u00e1tico, y que por s\u00ed misma, con mucho amor y aceptaci\u00f3n, el ni\u00f1o\/a adoptado va a emprender una nueva vida que le har\u00e1 olvidar y borrar las experiencias dif\u00edciles que previamente haya podido experimentar, lo cierto es que se necesitan unas determinadas gu\u00edas de resiliencia.<\/p>\n<p>Por ejemplo, toda p\u00e9rdida necesita su duelo y la p\u00e9rdida de la madre biol\u00f3gica fue real, por lo que necesita su duelo correspondiente. Algunas conductas frecuentes en ni\u00f1os adoptados, como rabietas, ansiedad, hiperactividad, oposici\u00f3n desafiante, etc. pueden estar detr\u00e1s de un duelo no elaborado.<br \/>\nTambi\u00e9n es importante entender que desde el momento que el ni\u00f1o\/a puede recomponer el relato de su sufrimiento a trav\u00e9s de la palabra, el sentimiento que experimenta puede quedar transformado si en la familia hay un ambiente donde siente que puede expresar esos sentimientos de p\u00e9rdida, sin temor a herir a nadie y en una atm\u00f3sfera en la que la expresi\u00f3n de esos sentimientos sirve para vehicular los procesos de vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En realidad lo que calma o perturba a los ni\u00f1os\/as es la forma en la que las figuras de su v\u00ednculo afectivo traducen los sentimientos. Cuando en medio de una cat\u00e1strofe los ni\u00f1os est\u00e1n rodeados de adultos ansiosos, los ni\u00f1os muestran m\u00e1s trastornos que cuando est\u00e1n rodeados de adultos serenos. As\u00ed, puede decirse que el mundo cambia a partir del mismo instante en que se habla con naturalidad del hecho adoptivo en el seno mismo de la familia, porque cualquier emoci\u00f3n se alimenta no s\u00f3lo de la sensaci\u00f3n que provoc\u00f3 el impacto recibido, sino tambi\u00e9n de la representaci\u00f3n que se recibe de ese hecho a trav\u00e9s de los dem\u00e1s.<br \/>\nSi para la familia el hecho adoptivo representa un hecho doloroso del que es mejor no hablar, el hijo\/a no podr\u00e1 beneficiarse del gran poder liberador que supone el poner palabra a los sentimientos. Liberaci\u00f3n, adem\u00e1s, que ayuda a vincularse con la persona a la que se est\u00e1n confiando esos sentimientos.<\/p>\n<p>Por tanto, el alcance de la reparaci\u00f3n estar\u00e1 determinado, entre otros factores, por el momento en que el ni\u00f1o\/a fue abandonado y adoptado, las caracter\u00edsticas constitucionales del menor, el ajuste temperamental entre la familia y los menores, los estilos de crianza, los apoyos pre y postadoptivos que se brinden a la familia, elaboraci\u00f3n de la infertilidad de los padres, si fuera el caso, actitud de la familia hacia la adopci\u00f3n, etc. El control oportuno de estas variables, permitir\u00e1 a la familia adoptiva cumplir una funci\u00f3n reparadora de valor inestimable en las vidas de sus hijos e hijas adoptivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primero en desarrollar una teor\u00eda del apego fue John Bowlby . Seg\u00fan esta teor\u00eda, los ni\u00f1os est\u00e1n desde el principio emocionalmente apegados a sus cuidadores, primordialmente la madre, y emocionalmente angustiados cuando son separados de ellos. 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