FRACASO AFECTIVO Y REALIDAD

Los niños y niñas adoptados lo han llegado a ser debido a las dificultades detectadas en sus familia de origen por los servicios de protección de menores.

La negligencia, el maltrato, la violencia, las situaciones políticas y sociales de algunos países o el abandono son factores comunes en las historias previas de muchos de estos menores. En estas situaciones es probable que sus figuras de referencia no hayan sabido o podido dar respuesta a las demandas, necesidades y seguridad que son imprescindibles para un adecuado desarrollo del mundo cognitivo y afectivo de cualquier menor.

Esta adversidad inicial va a marcar sus vidas.

Afectará a sus relaciones futuras, su personalidad, sus emociones, sus conductas, desarrollando expectativas negativas sobre otros adultos y sobre sí mismos, poniendo en riesgo su capacidad para vincularse a otras personas. También podrá afectar a su desarrollo cognitivo.

Por otra parte, las familias adoptivas, en ocasiones, llegan a la adopción tras pérdidas como la infertilidad, la ausencia de pareja o el duelo por el hijo que no tuvieron o que perdieron. Y en la mayoría de los casos llegan sin haber hecho el duelo correspondiente por estas pérdidas.

Además, la adopción se produce tras muchos trámites, exhaustivas evaluaciones psicosociales y largas esperas que la mayoría de las veces fomentan expectativas muy idealizadas de la futura maternidad y/o paternidad adoptiva.

A esto hay que sumar que probablemente no tendrán modelos de referencia en su entorno sobre cómo actuar como padres y madres adoptivos.

La nueva familia se construye, por tanto, a partir del cruce de dos historias.

La de un menor que, pese a su corta edad, posiblemente haya sufrido bastantes pérdidas, entre ellas, y cómo mínimo, la separación de su familia de nacimiento, por mucho que no fuera funcional y, por tanto, habiendo experimentado un trauma ya en el inicio de su vida.

La de unos adultos con expectativas poco realistas y probablemente sin haber elaborado el duelo por sus propias pérdidas.

Además, pueden existir algunos factores de riesgo que pueden agravar la situación.

En los menores:

– Familia biológica con antecedentes de enfermedad mental o exposición fetal al alcohol y las drogas.

– Período largo de institucionalización, con múltiples cuidadores.

– Menores que han sufrido algún tipo de abuso sexual.

En la familia adoptiva:

– Motivación inadecuada

-Diferencias dentro de la pareja.

– Falta de apoyo por parte de la familia extensa.

Y en estas circunstancias comienzan su historia en común como familia. La mezcla puede llegar a ser explosiva.

¿Qué hacer cuando las experiencias negativas se amontonan, pese a la buena voluntad de ambas partes?

¿Qué hacer cuando las experiencias negativas se amontonan pese a la buena voluntad, aparente, de una sola de las partes?

¿Qué hacer con el sentimiento de fracaso que se apodera de todas las partes?

¿De quién es el fracaso?

¿De los padres y/o madres?

¿De los hijos o hijas?

¿De la ECAI o de la Administración que no informó adecuadamente?

¿Del sistema educativo que no entiende la realidad de estos menores?

¿Del sistema sanitario que no sabe dar diagnósticos adecuados?

¿Del sistema judicial que los condena sin tener presente su posible discapacidad?

¿Qué hacer cuando surgen sentimientos de culpa, reproches, incomprensión, impotencia, agresividad, intolerancia?

Nadie nos había dicho que esto podía ocurrir. O si nos lo habían dicho no lo habíamos querido oír pensando que esto no nos podría ocurrir a nosotros. Quizás a otros, pero a nosotros no.

Nosotros nos hemos preparado, somos tolerantes, no tenemos expectativas irreales, lo hemos apostado todo por ellos. Y los queremos. Tal como son. Con sus luces y sus sombras. Con sus blancos y sus negros. Sin grises.

Pero, con todo, sentimos el dolor del fracaso. El nuestro y el suyo. Incluso puede que más el suyo que el nuestro. Porque, además, no se dejan ayudar.

¿Qué nos queda?

¿Qué podemos hacer?

¿Resignarnos?

¿Sufrir el resto de nuestras vidas y verlos sufrir a ellos?

No. No sé muy bien, pero sé que la respuesta es no.

¿Qué tal si nos bajamos de nuestro pedestal de personas eficaces, responsables, disciplinadas, con un buen nivel de estudio y de trabajo o no, pero personas honradas y trabajadoras que lo hemos conseguido todo con nuestro esfuerzo?

¿Qué tal si miramos hacia dentro y vemos nuestras debilidades y flaquezas, las cosas que no hemos conseguido superar, aquellas que conocemos y otras muchas que incluso ignoramos?

¿Qué tal si en vez de ver el mundo como una competición donde vence el más fuerte lo empezamos a ver como un lugar donde vence la cooperación de los que parecen más débiles?

Según los biólogos, las células pueden sobrevivir sin ayuda pero buscan activamente entornos que permitan su supervivencia y evitan los que les resultan hostiles o tóxicos.

¿Qué tal si en vez de esperar que imiten el estilo competitivo de esta sociedad les animamos a imitar el comportamiento de las células, que se unen y cooperan para formar grupos más fuertes e inteligentes?

¿Qué tal si los más fuertes ayudan a los más débiles y, de esta forma, todos nos volvemos más fuertes? Ellos y nosotros.

El fracaso no es nuestro ni de ellos. Es de todos.

De todos por no ser capaces de ver más allá de las apariencias.

Por no ver que detrás de las apariencias hay otras muchas realidades.

Que no todo es que estudien.

Ni que saquen el título de la ESO.

O como mal menor que saquen el título de la ESA.

Que tampoco es que encuentren un trabajo y lo mantengan.

Que no sólo tenemos cabeza.

Qué también tenemos corazón.

Y cuerpo.

Y sufren y sufrimos con el corazón y con el cuerpo.

Y ahora me dirán: Ya, pero vivimos en sociedad.

¿Y qué?

Es como cuando un profesor dice: es que tengo 25 más.

¿Y qué?

Si le enseñas a trabajar desde la cooperación dará igual que no los trates a todos de la misma forma. Porque eso es lo justo.

No se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes.

Pues igual en casa.

Y en la calle.

Y en todas partes.

¿Por qué tiene que tener amigos de su edad, si no tiene la misma edad que sus amigos?

Si te duele a ti, le va a doler a él o ella.

Si no te duele a ti, no le va a doler a él o ella.

El principio del cambio está en nosotros.

Si quieres cambiar el mundo, empieza cambiando tú.

No es fácil.

Pero es cuestión de ponerse. Y de ponerse con otros.

Como las células.

Buscando entornos que no sean hostiles ni tóxicos.

Dejando la mentalidad de que sólo los más aptos sobreviven.

Agrupándonos en una fuerza única.

Dejando de perseguir el viento…

Porque el cambio sí es posible.

Entre todos.

Porque a todos nos pasan las mismas cosas.

Aunque parezcan diferentes.

Sólo hay que mirar en su interior y en el nuestro para darnos cuenta de que detrás de las apariencias hay otras muchas realidades.

LA VENTANA

LA VENTANA es la primera plataforma online en español que ofrece formación, recursos prácticos, acompañamiento permanente y apoyo emocional a familias adoptivas,  acogedoras y colaboradoras así como a familias biológicas que quieran mejorar sus habilidades parentales y marentales.

¿Por qué LA VENTANA?

La ventana es un espacios que nos abre a los demás, nos trae aire fresco, nos permite mirar a lo lejos con perspectiva, nos acerca a vecinos y amigos…

Muchas familias adoptivas y acogedoras con hijos que han sufrido adversidad temprana (negligencia, abandono, malos tratos, abusos sexuales, etc.) o familias biológicas que tenéis hijos con problemas graves de conducta, expresáis con frecuencia que tenéis sentimientos de soledad y aislamiento porque no siempre las dificultades y problemas que vivís son entendidas por vuestro entorno.

Esta ventana os abre a un colectivo de familias que viven las mismas experiencias que vosotros y pone a vuestro alcance profesionales de amplia experiencia en el mundo de la adopción y el acogimiento, así como en el tratamiento de problemas graves de conducta, que os darán recursos y herramientas para gestionar esas dificultades.

¿Por qué online?

Es un recurso online porque la mayoría de vosotros no siempre tenéis recursos y profesionales especializados en vuestro entorno.

Este recurso virtual os permite estar conectados desde la comodidad de vuestro propio hogar (sin necesidad de hacer gastos de tiempo y dinero en desplazamientos) con familias que pueden estar físicamente a kilómetros de distancia pero con quienes podéis compartir las preocupaciones que a veces os surgen en la educación de vuestros hijos y, al mismo tiempo, contar con especialistas que os asesoren y acompañen en las dificultades que surjan en el día a día.

El manejo del sistema es muy sencillo y no se requieren conocimientos técnicos de ningún tipo. Solamente una buena conexión a internet y un ordenador, móvil o tablet que cuente con altavoz, micrófono y videocámara. 

¿Qué servicios ofrece?

-Una sesión grupal al mes para profundizar en el conocimiento de temas como Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, Trastorno de Apego, dificultades de aprendizaje, problemas graves de conducta, trauma, búsqueda de orígenes, itinerarios educativos, salidas profesionales, discapacidad, dependencia, incapacidad, gestión del patrimonio, cuestiones legales, justicia juvenil, etc.

Esta reunión grupal permite, además, establecer una relación entre iguales, ya que, después de la exposición del tema por parte de un especialista cada familia puede hacer preguntas, compartir experiencias, etc. con el resto de las familias participantes.

Las sesiones grupales se celebrarán los segundos jueves de cada mes a las 20:00 h. salvo cambio acordado previamente. Tendrá una duración de 60 minutos.

-Una sesión individual con cada familia una vez al mes para atender de forma personalizada su situación y necesidades. Estas sesiones se acordarán con cada familia de forma consensuada en día y hora.

-Acompañamiento permanente entre sesión y sesión para situaciones puntuales de urgencia que puedan surgir.

-Foro de la comunidad. Este foro es cerrado por lo que sólo tienen acceso los miembros de LA VENTANA. Cuenta con un compromiso de confidencialidad para garantizar la privacidad del mismo. Los miembros pueden hablar y compartir experiencias sin temor a ser juzgados o criticados. El foro será administrado por nuestro equipo que velará porque las intervenciones se mantengan dentro del respeto a las diversas opiniones.

-Materiales y documentación de interés (videos, entrevistas con expertos, guías, películas, etc.) tanto para el grupo como para cada familia en particular en función de sus necesidades específicas.

¿Quién dirige LA VENTANA?

LA VENTANA está dirigida por Marga Muñiz Aguilar,  directora de proyectos de Tolerancia Cero y Rafa Llor,  director  de Albores de Murcia, dos profesionales de larga y amplia experiencia en el trabajo con familias adoptivas y acogedoras, así como con familias que tienen hijos con problemas graves de conducta, que estarán presentes simultáneamente tanto en las sesiones grupales como en las individuales.

¿Cuánto cuesta?

Todos los servicios, incluidos los honorarios de los dos profesionales que atienden a las familias, tanto en las sesiones grupales, como en las individuales o en las situaciones puntuales de urgencia que puedan surgir es de 120 € al mes. En caso de convenio con asociaciones se ofrecerá un descuento a los miembros de dicha asociación.

 

Información y contacto

laventana@alboresdemurcia.es

consultas@toleranciacero.org.es

Móvil 669 642 832

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 IDEAS EQUIVOCADAS EN TORNO AL TEAF

Hay algunas ideas ampliamente extendidas en torno al Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal que son perjudiciales para entender en toda su complejidad la situación de las personas afectadas por el TEAF. Si no se desmontan estas ideas no se puede responder de manera adecuada a sus necesidades.
Antes de poder ayudar a personas con TEAF de una manera efectiva, hay que entender la verdadera naturaleza de su discapacidad.

Vamos a analizar 7 de las ideas que son frecuentemente consideradas como ciertas, cuando en realidad, se trata de equivocaciones comunes en torno al TEAF.

1.-Las personas con TEAF siempre tienen retraso mental.

Aunque es cierto que el TEAF produce un daño cerebral durante la etapa prenatal y que cada persona que lo padece tiene fortalezas y debilidades cognitivas específicas, no todas las personas con TEAF tiene retraso mental. De hecho, es posible padecerTEAF y tener un CI dentro del rango normal e incluso superior a la media, pero al mismo tiempo tener problemas con las funciones ejecutivas, dificultades de autorregulación, escasas habilidades sociales, etc.

Solamente los niños más severamente afectados, es decir, con una clara microcefalia y con otras malformaciones físicas, son fácilmente detectables en el momento del parto.

Menos del 10% de las personas afectadas por TEAF tienen anomalías físicas, pero todas tienen daño cerebral.

2.- Los problemas de conducta asociados al TEAF son el resultado de habilidades parentales pobres o de un mal entorno familiar.

Las personas con TEAF nacen con algún tipo de daño cerebral, por lo que no procesan la información de la misma forma que la mayoría de las personas y no siempre se comportan de la manera que los demás esperan de ellos.

El daño cerebral, de hecho, puede permear incluso el mejor de los ambientes y provocar problemas de conducta que son auténticos retos para las familias.

Las familias y los cuidadores de estas personas necesitan ayuda y apoyo, no críticas.

Por supuesto, un entorno comprensivo y cariñoso ayuda a los niños con TEAF, pero su ausencia no es la causa primaria de la discapacidad.

3.- Admitir que los niños con TEAF tienen daño cerebral significa que la sociedad se inhibirá  ante sus problemas y dejará de ofrecerles recursos y apoyos.

Algunas personas piensan que aceptar el daño cerebral implica que se les deje sin esperanzas y sin opciones de tratamiento. Sin embargo, es todo lo contrario. Hasta ahora no se ha prestado atención a sus necesidades precisamente por el desconocimiento que había en torno a estos trastornos.

4.- Los niños afectados en un momento dado superarán el TEAF.

El TEAF dura toda la vida, aunque sus manifestaciones y complicaciones asociadas varían con la edad. Los menores, adolescentes y jóvenes con daño cerebral generalmente requieren más tiempo de vida tutelada y muchos necesitan más ayuda de la habitual para alcanzar su nivel óptimo de adaptación al sistema de vida normalizado.

Entender esto puede ayudar a las familias a planificar para sus hijos una transición estructurada entre la escuela y el trabajo.

5.- Diagnosticar a un niño con TEAF frustrará su desarrollo.

Diagnosticar simplemente significa reconocer una enfermedad por sus síntomas. El problema no es el diagnóstico, sino la falta de recursos y conocimientos que hay en la actualidad entre muchos profesionales sobre como tratar la enfermedad.

Por otra parte, el diagnóstico no frustra nada, sino que simplemente frena las expectativas poco realistas. En la práctica, muchos afectados y sus familias respiran aliviados cuando reciben el diagnóstico porque así  al menos entienden el origen de sus problemas.

6.- Es inútil diagnosticar TEAF porque no tiene realmente un tratamiento adecuado.

Esta actitud no se suele tener con otras enfermedades incurables, como por ejemplo, el autismo. ¿Por qué tenerla en este caso?

Para cualquier familia es mejor educar a un hijo una vez que conoce el diagnóstico, ya que tanto la familia como la escuela  pueden proponerse metas y objetivos para asegurarse que el niño alcanza su máximo potencial.

Tener el diagnóstico ayuda a entender ciertas conductas que de otra forma resultan incomprensibles y ayuda a explicar a otras personas estas conductas. También sirve para responder de una manera más apropiada a dichas conductas.

Un diagnóstico también ayuda a las familias a crear grupos de apoyo con otras familias que tengan hijos con el mismo problema.

El diagnóstico, además, proporciona visibilidad y la visibilidad promueve la búsqueda de soluciones.

7.- Las personas con TEAF actúan siempre de manera que la sociedad considera como irresponsable o inapropiado.

Las personas con TEAF habitualmente les importa mucho complacer a los demás y desean ser aceptado por otros, pero sus problemas orgánicos con la memoria, procesamiento de la información, o los efectos de la sobreestimulación, hace que todo funcione en contra de sus deseos.

Simplemente tienen problemas entendiendo los significados y las relaciones de un mundo demasiado complejo para ellos. Además, la experiencia repetida de fallar en alcanzar las expectativas que los demás tienen sobre ellos, puede generar un rechazo a enfrentarse a retos y dificultades.

En un entorno empático y con los ayudas adecuadas pueden alcanzar logros y metas gratificantes que les sirvan de retroalimentación para seguir trabajando y superando obstáculos.

 

ESCUELA DE FAMILIAS CON TEAF

Abierto el plazo de prescripción hasta el 10 de enero de 2020

Curso online, gratutito

Dirigido a familias con hijos o hijas con Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)

A través del curso «Escuela de Familias con TEAF» se trata de formar a las familias en la crianza y educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes afectados por el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF).

La actividad formativa se desarrollará entre el 27 de enero y el 25 de junio de 2020, durante este periodo las familias se formarán con ayuda de expertos, compartirán sus dificultades y avances, se propondrán retos para la vida cotidiana y evaluarán las mejoras conseguidas.

El programa formativo se desarrollará a través del campus virtual.
La formación es Gratuita, financiada por la Escuela Andaluza de Salud Pública y Obra Social de la Caixa.
¿Te interesa?
INSCRIPCIÓN EN ESTE FORMULARIO

SECRETARÍA TÉCNICA:
Julia Gómez Ruiz
Teléfono: 600140971
julia.gomez.easp@juntadeandalucia.es

ALIMENTACIÓN Y TRASTORNO DEL ESPECTRO ALCOHÓLICO FETAL

Estudios recientes han puesto de manifiesto que la ingesta nutricional en menores afectados de TEAF tiende a ser deficiente en determinados nutrientes, que son fundamentales para un desarrollo cognitivo y conductual adecuado.

Probablemente esto tiene que ver con los problemas que suelen presentar en cuanto a hábitos alimentarios: adquisición tardía de habilidades para alimentarse de forma autónoma, falta de apetito, picoteo constante entre comidas, sensación permanente de no estar satisfechos, etc. En estos niños el estreñimiento suele ser frecuente, seguramente debido a la escasa ingesta de fibra o a alteraciones de tipo gastrointestinal, también frecuente en estos casos.

La siguiente tabla muestra los nutrientes que habitualmente aparecen como deficitarios en menores con TEAF y los alimentos en los que se pueden encontrar.

La principal energía que necesita el cerebro para funcionar es la glucosa que proviene de comer alimentos ricos en carbohidratos, como cereales, legumbres, frutas y vegetales, así como productos lácteos. Pero, además, necesita otros nutrientes esenciales: vitaminas, minerales, ácidos grasos, proteínas, etc. Veamos la importancia de aquellos en los que los menores con TEAF son deficitarios, según los estudios citados.

El calcio

Es el mineral más abundante que se encuentra en el cuerpo humano. Los dientes y los huesos son los que contienen la mayor cantidad. Los tejidos corporales, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo contienen el resto del calcio.

El calcio es importante para el  desarrollo de huesos y dientes, la coagulación de la sangre, el envío y recepción de señales nerviosas, la contracción y relajación muscular, el mantenimiento de un ritmo cardíaco normal, etc.

 El potasio

Es un mineral con importantes funciones a nivel muscular y del sistema nervioso.

Niveles bajos de potasio producen: estreñimiento, sensación de latidos cardíacos o palpitaciones irregulares, fatiga, vómitos, malestar, falta de apetito, debilidad muscular, hormigueo y entumecimiento.

 Aunque la principal fuente de vitamina D es el sol (90%), y solo una pequeña parte proviene de la dieta (10%), los expertos coinciden en que incluir alimentos en la dieta que contengan dicha vitamina es una medida necesaria para prevenir e incrementar los índices de vitamina D, especialmente en zonas donde hay pocas horas de sol al día o cuando los menores realizan pocas actividades al aire libre.

Algunos síntomas que nos alertan de niveles insuficientes de Vitamina D son: Fatiga y cansancio, pesimismo y un estado de ánimo más deprimido, ligera excitabilidad, debilidad muscular, nerviosismo e insomnio, antojo de comer dulces, caries y gingivitis.

La Vitamina E

El cuerpo necesita vitamina E para ayudar a mantener el sistema inmunitario fuerte frente a virus y bacterias. La vitamina E también es importante en la formación de glóbulos rojos. Ayuda al cuerpo a utilizar la vitamina K. Las células usan la vitamina E para interactuar entre ellas para llevar a cabo multitud de funciones.

La deficiencia de vitamina E puede causar neuralgia.

La Vitamina K

La vitamina K ayuda al cuerpo a construir huesos y tejidos saludables a través de las proteínas. También produce proteínas que ayudan a coagular la sangre.

Algunos síntomas de la deficiencia de vitamina K : aparición de hematomas con facilidad, hemorragias comunes (sangre en heces, orina o por la nariz) y menstruaciones abundantes.

La colina

Es la molécula precursora de la acetilcolina, un neurotransmisor que está involucrado en muchas funciones, entre las cuales se incluye la memoria y el control de los músculos.

Omega-3

La mayor parte del cerebro se compone de lípidos, y la mayor parte de estos lípidos está constituida por omega-3.

Necesitamos consumir omega-3, ya que nuestro cuerpo no produce suficiente por sí mismo. Su función es la de mejorar la plasticidad sináptica o, dicho en otras palabras, ayuda a que las neuronas del cerebro se comuniquen mejor entre sí al transmitir mensajes y hacer conexiones. Gracias a ello podemos recordar cosas importantes, como los nombres de personas o cómo atarnos los cordones de los zapatos, y aprender cosas nuevas.

Teniendo en cuenta que una nutrición adecuada es fundamental para tener un cerebro saludable y un desarrollo cognitivo adecuado, la insuficiencia nutricional puede contribuir a aumentar los problemas cognitivos o de comportamiento en menores con TEAF. En estos casos, aumentar el consumo de los nutrientes deficitarios o el uso de suplementos nutricionales puede ser una intervención adecuada para aminorar las dificultades cognitivas y conductuales que presentan.

Por otra parte, los estudios citados anteriormente también concluyen que, además de no alcanzar los estándares establecidos para ciertos nutrientes, los menores afectados de TEAF con frecuencia exceden la ingesta media de otros nutrientes, especialmente el azúcar, donde sobrepasan los estándares de forma considerable.

Teniendo en cuenta que numerosos estudios alertan de que los azúcares refinados que aparecen en refrescos, pasteles, golosinas, helados, chocolate, bollería industrial, productos elaborados, etc., afectan de forma negativa al cerebro, en particular al hipocampo, que es el área cerebral responsable de la memoria y el aprendizaje y, además, aumentan los niveles de ansiedad, se debería prestarespecial atención al consumo excesivo de azúcares por parte de los menores afectados de TEAF.

La importancia de una nutrición adecuada se observa en numerosos estudios de todo tipo. Uno de ellos evaluó en Estados Unidos a 800 niños, entre 9 y 11 años de edad, para ver el impacto que tenía la falta de desayuno en el funcionamiento cerebral. El test fue realizado a las 11 de la mañana, y se comparó a un grupo de niños que no desayunó nada ese día, con otro grupo, los niños que comieron un desayuno rico y equilibrado. Dos semanas después, se invirtieron los grupos y los que habían desayunado, en esta ocasión, hicieron las pruebas sin desayunar y viceversa.

Se observó que en los niños que no habían desayunado, su coeficiente intelectual se mantenía, pero la capacidad de aprendizaje y alerta al realizar cuentas y captar nuevos conocimientos, se vio seriamente afectada por la falta de desayuno. Los niños que no habían desayunado se equivocaban más, se distraían más, captaban menos las imágenes visuales, tenían disminución de la memoria y de la capacidad de razonamiento. La investigación constató que no desayunar antes de salir a la escuela o hacer un desayuno muy pobre  afectaba profundamente el rendimiento escolar.

Los resultados de este estudio también deberían alertar a las familias de menores con TEAF sobre la importancia de tomar un desayuno equilibrado antes de ir a la escuela.

En conclusión, teniendo en cuenta todos estos estudios, si a un menor se le estimula con ejercicios para desarrollar ciertas habilidades cognitivas, acude a terapia para tratar problemas conductuales, recibe apoyo escolar, etc. pero no se cubren de manera adecuada los requerimientos nutricionales de su cerebro, los resultados no serán siempre los más óptimos posibles.

Marga Muñiz Aguilar

Presidenta de Tolerancia Cero

Fuentes:

Nguyen, T.T., Risbud, R.D., Chambers, C.D., & Thomas, J.D. (2016). Dietary nutrient intake in school‐aged children with heavy prenatal alcohol exposure. Alcoholism: Clinical and Experimental Research, 40(5), 1075‐1082.

Werts, Rachel L et al. “Inappropriate feeding behaviors and dietary intakes in children with fetal alcohol spectrum disorder or probable prenatal alcohol exposure.” Alcoholism, clinical and experimental research vol. 38,3 (2014): 871-8. doi:10.1111/acer.12284

Fuglestad, A. J., Fink, B. A., Eckerle, J. K., Boys, C. J., Hoecker, H. L., Kroupina, M., … Wozniak, J. R. (2013). Inadequate intake of nutrients essential for neurodevelopment in children with fetal alcohol spectrum disorders (FASD). Neurotoxicology and Teratology39, 128-132. https://doi.org/10.1016/j.ntt.2013.06.005

Molteni R, Barnard RJ, Ying Z, Roberts CK, Gómez-Pinilla F. A high-fat, refined sugar diet reduces hippocampal brain-derived neurotrophic factor, neuronal plasticity, and learning.Neuroscience. 2002;112(4):803-14.